
Spectabilis Maxillaria
 Cymbidium
 Doritaenopsis
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La familia de las orquídeas es la más extensa de todas las plantas florales. Existen unos 700 géneros, con más de 30.000 especies distintas identificadas. Esta descomunal diversidad se debe a la capacidad que una orquídea tiene para fecundar a otra de distinta especie. Producto de dicha unión, surge un nuevo ejemplar híbrido, que compartirá las características de sus progenitores. Se calcula que hay más de 100.000 variedades híbridas, y el número no deja de aumentar gracias al curso de la naturaleza y a la actividad y empeño de los cultivadores más creativos.
La orquídea es hermafrodita y tiene un sistema de reproducción propio, muy evolucionado. Es la única flor que tiene el aparato reproductor femenino –pistilos- fundido con el masculino –estambres- en una sola estructura, llamada columna o ginostemo. Los insectos –abejas, abejorros y mariposas, principalmente- llegan a la flor atraídos por un néctar pegajoso segregado por los pistilos y quedan impregnados con el polen de los estambres, que transportarán a otra orquídea, posibilitando la polinización. En algunas especies, la flor imita la forma de los insectos hembra. Los machos, al intentar fecundarlas, las polinizan. Algunas especies i ncluso han llegado a desarrollar la misma feromona sexual de ciertos insectos -sustancia química para atraer al sexo opuesto- para tener más capacidad de seducción. El fruto es una cápsula seca con numerosas semillas pequeñas, que no contiene el alimento necesario para empezar la germinación. Ésta sólo puede llevarse a cabo si la orquídea está en asociación con un hongo que produce los azúcares que permitirán el desarrollo del embrión.
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